Marruecos 2018. Agua, nieve y arena. Cap. Final.

Al fin teníamos buen tiempo. La temperatura subió y nos empezamos a quitar capas térmicas del los trajes y a disfrutar del paisaje.

Paramos a comer de lo que llevábamos, en un puerto de montaña con unas vistas maravillosas de la planicie, que a nuestros pies se extendía hasta el infinito.

Disfrutamos del calor al parapeto de un muro, que nos quitaba el aire fuerte y frío que todavía arrastraba de la montaña.

Sentado allí en una piedra y con ese paisaje, todo me parecía exquisito, y lo era, Andrés ya se encargó de llevar lo mejor de lo mejor y lo más eco posible. Y nos pusimos morados de jamón del bueno, de caballa de la buena y de todo.

Continuamos el descenso del puerto, ya con una asfalto decente, el ritmo era mucho mas elevado.
Pista a la vista. 27 km de pista para llegar a Skoura, nuestro destino de ayer, y tomar unas cervezas sentados al sol.
Hicimos dos grupos, unos iríamos por la pista y los otros por carretera.

La pista era fantástica, de esas que te obligan a estar concentrado mientras intentas ver la dirección del track.

Muchas piedras sueltas, muchos oueds que cruzar, con arena y piedras. Divertido, aunque era la primera vez que lo hacía con una moto de 430 kg en orden de marcha, con maletas, y todo el tinglado, la BMW se portó excepcionalmente bien.

Tan solo un pinchazo, a 7 km del destino, que arreglamos sobre la marcha. Repartí mis cosas excepto las maletas claro, entre mis acompañantes y seguimos a buen ritmo. Llegamos a Skoura y vimos a los compañeros que habían ido por carretera y nos dispusimos a tomar unas cervezas al sol.

Cuando me quise dar cuenta ya era tarde.  La mochila donde llevaba toooooda la documentación mía y de la moto no estaba, menos mal que el dinero lo llevaba encima. A causa del pinchazo, repartí mis cosas entre dos compañeros y al parecer la mochila y los pantalones Revit volaron en trayecto. Os podéis imaginar mi angustia.

Inmediatamente salimos a desandar la pista, con la esperanza de que aun estuviera allí. Fuimos hasta dónde habíamos comido y volvimos de nuevo por la pista y nada, ni rastro. Obviamente alguien la había encontrado y ya no estaba.

Desesperados y agotados y yo, un poco nervioso, fui a dar parte de la pérdida a la Gendarmerie de Skoura, lo me que llevo unas horas entre preguntas que traducía un local, y respuestas. Muy buenas personas y eficientes, una vez redactado el documento oficial: «DECLARATION DE PERTE», tuve que esperar hasta que un gendarme pasara a mano todo el contenido hecho ya en el ordenador, a una libretita azul, que debía ser algo así como el cuaderno de bitácora, en el que se tomaba nota de todo lo que había sucedido aquel día.

Al final me fui con la declaración en francés, como exige el consulado para hacerte un nuevo pasaporte.

Para los que tengan la desgracia de perder los documentos, les diré, que hay un teléfono de emergencia consular para estos casos 00212 660 48 88 48 y un servicio de guardia. Te piden tres fotos, el DNI y la Declaración de Pérdida en francés (ojo, si no está en francés no sirve) y te lo hacen sobre la marcha. Son muy amables.

En otros teléfonos de atención al publico, como los que te llegan al móvil de embajadas y consulados al entrar en el país, no contesta ni Dios. Al menos en el de Casablanca, que es donde te lo hacen.

Salimos ya de noche, con bastantes km de retraso, para llegar a dormir donde teníamos reservado, unos 250km. Llegamos a la 01:00 de la mañana, entre pitos y flautas, al lugar de la reserva y ¡Grata sorpresa! Nos tenía preparada una cena de reyes.

Chantal, que así se llama la dueña, estuvo pendiente de nosotros, nos agasajó, y fue una anfitriona perfecta, más allá de su obligación, mucho más. Enormemente agradecidos, y después de un desayuno delicioso, nos pusimos de nuevo en marcha destino: Amellago y las gargantas del Todra.

Debido al desajuste producido por la climatología adversa, que nos impedía subir de nuevo al Atlas por Imilchil, y la pérdida de los papeles, nos vimos en la obligación de modificar la ruta sobre la marcha e iniciamos el ascenso por el Oued Tarda, precioso, y bajamos las Gargantas del Todra pasando por Amellago.

Disfrutamos del paisaje y la conducción, y saludamos a más motos de las que había saludado en toda mi vida. Allí estaban los que probaban las nuevas BMW 1250, una excursión BMWs  de Milán con dos furgos de apoyo que iban en deportivas y vaqueros, el Punta a Punta Marruecos 2018 y un montón de moteros y motos de toda clase.

Llegamos al Gran Palmeral de Tinghir o Tinerhir, lo cual no estaba previsto en un principio, pero ya digo, hubo que modificar la ruta y admirar la belleza del nuevo recorrido. Otro punto de vista. Buscamos hotel y nos alojamos.

Por la mañana del día 31 decidimos hacer otra modificación de la ruta y salimos con destino a Boumalne Dades y su famosa Garganta del Dades, para mí prescindible, pero entiendo que la foto desde arriba … Volvimos a bajar y desandamos el camino hasta Tinerhir, para continuar la ruta hasta Merzouga. Las dunas esperaban a los ansiosos que no habían tenido el placer de conocerlas antes.

Paramos en el Jbel Garoua o cárcel de los portugueses, para algunos, y disfrutamos de su vista panorámica y continuamos hasta llegar ya a nuestro hotel, donde estaríamos dos noches. No alojamos, descargamos las motos y ganduleamos un poco, yéndose unos a buscar cervezas frías y otros a sus labores.

Esa noche habría otra sorpresa. Recibí una llamada en mi móvil desde marruecos y puesto que no estaba en mi teléfono, rápidamente pensé que seria por la mochila y mis papeles, y así era. Un paisano de Skoura la había encontrado y se había puesto en contacto con un teléfono que había entre mis papeles, de una reserva en la ruta de regreso.

Me llamó el dueño del hotel y me dijo que se habían puesto en contacto con el, que habían encontrado mis documentos (le habían mandado fotos del contenido de la mochila) y que esperaba algo de dinero a cambio, pero que era una buena persona y que lo tendría a mi disposición.  No os voy a aburrir con detalles, a la mañana siguiente, en lugar de ponerme en marcha para Casablanca a hacerme el nuevo pasaporte, me fui acompañado de Raúl, a Skoura, a recuperar mis papeles del alma.

Cuatro horas de ida y otras tantas de vuelta, pero ya con la mochila y mis papeles.

No fue algo sencillo, pues los vídeos que me mandó la noche anterior no auguraban nada bueno y dejaba al debate cualquier teoría. Había dos, la de los que pensaban que me iban a sacar un ojo de cara, cosa a la que no estaba dispuesto; y la otra de la que participaba yo, que suponía que era un pobre hombre y que los videos y todos los mensajes no eran más que muestras de alegría y nada más. Videos en los que se mostraba una tienda de bebidas de lujo y otro en el que se veía a tres moteros bailando al son de tres niños con bidones de plástico y cantando. Voló la imaginación que no veáis. Algo normal si no conoces las costumbres de un país. Y que todo puede ser posible.

Al final era una magnifica persona, y pude recuperar mis cosas, casi todas, sin contratiempos. Gracias, Mohamed al Medri, de Skoura.

Días de dunas para mis compañeros que disfrutaron de lo lindo.

Al día siguiente partimos de regreso pero no por la ruta prevista. Las noticias sobre el tiempo no eran buenas y no era cuestión de volver, como tenia previsto, por el Circo de Jafar, uno de mis lugares preferidos. El día anterior estaban todos los puertos de la zona cerrados por nieve, así que decidimos hacer el camino por carretera.

Vimos cosas diferentes, hermosos paisajes, puertos de montaña, mucha nieve. Vivimos una experiencia única, la de cada uno, frente a sus miedos y emociones, su visión de las cosas. Ese es para mi el regalo de viajar.

Llegamos a España, no sin lluvia, y aquí estamos, contándoos nuestra experiencia.

Gracias a Andrés (BMW 1200 Adventure de aire), Antonio (Ducati Multistrada 950), David (Triumph Tiger 900) y Raúl (KTM 1090 R) por vuestra compañía y compañerismo. Yo me alegro de haber tenido la oportunidad de enseñaros algo de Marruecos y de haberos metido en el cuerpo el gusanillo de volver.

Gracias.

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